PUGNA DE PODERES

Andrés Silva Aranda

En el escenario dominado por la mortal pandemia que se expande velozmente por todos los departamentos después del levantamiento de la cuarentena rígida, se viene profundizando el enfrentamiento entre dos poderes que tuvieron momentos de aproximación y diálogo para superar la difícil situación social y política del país luego de las frustradas elecciones nacionales de 2019.

Después de la anulación de las elecciones de 2019 por fraude cometido por el Movimiento Al Socialismo (MAS) y en medio de una convulsión social se produjo la posesión de un gobierno, por sucesión constitucional, con la tarea de pacificar el país, reorganizar el Órgano Electoral y convocar a elecciones. Desde entonces el país se vio envuelto en una situación política tensa que reavivó los intereses partidarios y electorales de varias agrupaciones políticas. La polarización política se intensificó con la llegada de la pandemia del Covid-19.

En Bolivia se puede constatar con mucha claridad que conviven dos órganos del Estado, en constante pugna y que disputan ejercer el dominio de uno sobre el otro para imponer su voluntad. Se trata, por un lado, del Poder Ejecutivo controlado por la presidenta Áñez y su partido y por otro, el Poder Legislativo, donde el MAS tiene mayoría ejerciendo un pleno control y que obedece las orientaciones del expresidente Evo Morales asilado en la república de Argentina. El control del MAS incluye al Poder Judiciario.

El enfrentamiento se concretiza en torno de varios asuntos que son de vital importancia para el país, como la determinación de la fecha para las elecciones nacionales y el tema de la economía que es esencial para enfrentar la crisis económica ya presente y la emergencia sanitaria producida por el Covid-19. Así por ejemplo, cuando el Poder Ejecutivo aprueba decretos y leyes, estos, son refutados por el Poder Legislativo y también sucede lo contrario.

En virtud de la presencia de la pandemia del Covid-19 en el país, en el mes de marzo del presente año, el gobierno de la presidenta Áñez se vio en la obligación de declarar la cuarentena rígida como una forma de frenar el avance del mortal virus en las condiciones actuales de la economía del país y del pobre sistema de salud resultado de la falta de atención a este sector importante por parte del gobierno del MAS pese al auge económico.

El MAS que domina el parlamento y de acuerdo a sus intereses partidarios se niega aprobar un crédito proveniente del FMI, que según el gobierno sería destinado para pagar una ayuda de 500 bolivianos llamado Bono Salud para aproximadamente tres millones de habitantes afectados por la cuarentena vigente desde el mes de marzo. La justificativa del MAS para obstaculizar la llegada del crédito externo al país es que el gobierno debe informar sobre el destino que se dará al crédito del FMI.

El enfrentamiento político y social, como forma de hacer política, es una herencia del gobierno de Evo Morales y del MAS. No se puede olvidar que ese gobierno es el responsable de la actual situación política porque no tuvo reparos en violar la Constitución desconociendo el resultado del Referendo de 21 de febrero para plasmar su cuarta postulación y perpetrar el fraude electoral. Se debe mencionar también que el actual gobierno tiene su cuota de culpa en esta situación por que aprobó la ley que prorrogó el mandato de diputados y senadores. Este hecho permitió que el expresidente Evo, posteriormente, reagrupe sus fuerzas en el parlamento.

Con la salida de Evo Morales del país, la bancada del MAS quedo sin orientación y sin líderes llegando a dialogar y pactar con la presidenta Áñez respecto a la anulación de las elecciones de 2019 y elegir a un nuevo Órgano Electoral. No pasó mucho tiempo para que el expresidente Evo perciba que podía continuar influyendo en Bolivia mediante la mayoría parlamentaria del MAS.

En la actualidad el MAS teniendo mayoría en el Congreso trata de imponer sus intereses (electorales y políticos) al actual gobierno y al propio Órgano Electoral. Así, la realización de elecciones a la brevedad es de interés vital del MAS, en función de eso se explica la movilización de su militancia y la presión sobre el gobierno con el objetivo de generar caos y confusión en el país.

Luego de organizar un nuevo Tribunal Electoral y convocar a elecciones, la presidenta de Bolivia anunció su candidatura a las elecciones nacionales que debían realizarse inicialmente el 3 de mayo. Inmediatamente fue objeto de críticas de varios candidatos, sectores políticos y sociales en sentido de que esa determinación pone en riesgo la imparcialidad de los vocales del Órgano Electoral, por otro lado, al ingresar a la disputa electoral como presidenta y como candidata, genera dudas respecto a los actos administrativos del gobierno y al uso de los bienes del Estado para su campaña electoral.

Es perceptible que a medida que pasa el tiempo el prestigio, que inicialmente tubo el actual gobierno, se desmorona rápidamente en virtud de varios factores como el combate a la pandemia con un sistema de salud carente de recursos, el deterioro de la economía, los problemas de gestión (cambio de ministro) que son agravadas como con el caso de corrupción en la adquisición de “respiradores” para el combate al coronavirus, el aumento vertiginoso de victimas del virus mortal y otros. En virtud de eso, la gobernabilidad se deteriora de forma constante.


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